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miércoles, 31 de enero de 2018

La caravana de los sueños: luchando por el futuro de los migrantes LGBTI



Su misión: acompañar y defender a centroamericanos y mexicanos LGBTI en la ruta del migrante

En su reciente visita a Honduras para grabar un documental sobre la situación de la comunidad LGBTI centroamericana, los mexicanos Irving Mondragón y Nakay Flotte nos hablaron, entre muchos temas, de su trabajo voluntario y de una de sus últimas aventuras al lograr que 17 miembros de la Caravana Trans Gay Migrante 2017 hallaran refugio en Estados Unidos



Fotos: Irving Mondragón

Nakay Flotte e Irving Mondragón recorren Centroamérica y México
para acompañar y defender los derechos de la comunidad LGBTI.

  
¿Cómo nace la idea de una caravana de migrantes trans?

IRVING MONDRAGÓN: Surge al visitar albergues en la frontera sur de México y ver que los derechos de los migrantes de la comunidad LGBTI son transgredidos, violados e irrespetados porque en México no se respeta el libre tránsito de todas las personas. Damos seguimiento a las trans y los gays que emigran; con dos chicas trans surgió la iniciativa y a los 15 días se logró la primera Caravana Trans Gay Migrante 2017. 

NAKAY FLOTTE:  La idea es que las migrantes trans y los gays decidan su futuro sin que españoles y alemanes nos digan cómo hacer las políticas migratorias en México. Contactamos abogados, ayudábamos a ir por los retenes. Es muy difícil cruzar los cinco retenes de Tabasco a Ciudad de México, seis de Chiapas a Tapachula y a Ciudad de México. Hallan muchas trabas para subir en autobús. Dicen que muchas personas se suben al tren para viajar, pero no es la realidad de muchos migrantes.


Me hablaban de las chicas trans.

NF: Las trans o un gay afeminado difícilmente se suben al tren porque saben de trans a quienes les cortan la cabeza, las tiran del tren, las violan. Cuando no pueden ir en tren ni autobús, se estancan en la frontera sur, en Tenosique, donde hay desempleo y mucha violencia de maras. Les prometen refugio, pero, de 100 casos, una mujer trans ha ganado su refugio y su proceso duró seis meses cuando en realidad son 90 días. 


¿Qué es la Comar?

NF: La Comisión Mexicana para Ayuda a Refugiados. A los LGBTI no los respetan ni refugian. No creemos que en EUA no hay discriminación ni transfobia: hay transfemicidas en EUA y Europa. Lo importante es que la persona llegue segura.


¿Aparte de pertenecer a la comunidad LGBTI, algo más los impulsa?

IM: En Europa vi discriminación fuerte contra árabes, musulmanes, africanos desposeídos. Esto viene desde mis ancestros porque esas fronteras fueron impuestas en territorios donde habitábamos. Migración duda de nuestra identidad. Si no hablas como mexicano, no te vestís como mexicano y hablas un dialecto, no sos mexicano. Exportan leyes migratorias de países occidentales que están fuera de nuestra realidad. Nuestros gobiernos han hecho de este país no solo el traspatio de EUA, sino el cementerio de tantos hermanos y hermanas centroamericanos.

Muy pocas personas pasan por los retenes en México. Por cualquier ruta de entrada a la frontera sur, con suerte hallarás cinco controles migratorios. Sin suerte, hallarás hasta diez porque algunos son móviles. En Argentina, Brasil, EUA, Canadá, casi no hay ese control migratorio interior que hay en México. EUA bloquea la frontera sur, pone bases militares entre México y Guatemala y entre Honduras y Guatemala, interviene soberanías y procesos democráticos, que no existen, pero así los llaman. Intentan detener más la migración, seguir previniendo que llegue gente a Guatemala y México y que al final ya no llegue nadie.

Muchísima más gente empezó a migrar por México, haitianos, sudamericanos que fácilmente podían ir en avión y pedir asilo en EUA, kuwaitíes que iban antes a Florida. Más allá de una crisis humanitaria, es un caos porque se integra con narcotráfico, corrupción, robo de territorios y desalojo. En Chiapas hay 5,000 desplazados chiapanecos por guerras territoriales entre tzotziles y tzetzales, auspiciadas por el paramilitarismo con armas estadounidenses. Entre Guatemala y Campeche, en Laguna Larga, 400 personas desalojadas viven en la línea fronteriza. En 37 comunidades de la zona, los proyectos ecoturísticos de lujo los desposeen de tierras ancestrales para atraer turistas blancos con dinero para convertirnos en sus sirvientes. Todas estas políticas muestran que nuestro país está completamente asimilado al neoliberalismo capitalista depravado.


Los LGBTI huyen de países donde la gente migra por pobreza,
violencia, discriminación y desigualdad.  

Como el Papa decía, "el capitalismo devorador, salvaje".

IM:  En nuestro colectivo no imponemos iniciativas. Los migrantes nos comentan su pensamiento y sensibilidad. Apoyamos y acompañamos porque es la única manera de lograr el proceso en este país.

NF:  Cuando llegamos a Nogales, Sonora, varios abogados se interesaron en representar a las chicos y chicas. Tomamos una decisión colectiva de quién y cómo nos iba a representar: una abogada de Arizona quería presentar las formas 589 al pasar por la frontera porque al presentarlas en 180 días tienen permisos de trabajo, con o sin asilo; una organización californiana no quería eso. Se decidió presentarse en la frontera para tener "release under parole" o libertad bajo palabra.

Una organización grande de EUA nos dijo que eso era muy problemático, pero los migrantes deben tomar decisiones, no nosotros. Votaron por entrar con una sola carta. Las organizaciones de EUA no entendían estas decisiones colectivas.


Porque no vivían acá, no tenían el contexto.

NF: Claro. Eso las empoderó muchísimo porque por primera vez tomaron las riendas de su destino sin que nadie más decidiera por ellas. 

IM: Una de nuestras consignas era "Juntas caminamos, juntas llegaremos". Los abogados no están para suplantar, sino para representar. Toda la comunidad LGBTI migrante se encuentra en el camino, se conoce, se apoya.


¿Cuántas chicas y chicos estaban con ustedes?

NF: Se entregaron 17. 

Miembros de la Caravana Trans Gay 2017. Diecisiete
de ellas hallaron refugio en EUA.


¿Cuántos hondureños iban?

IM: Ocho hondureños, cuatro salvadoreños, tres guatemaltecos, una nicaragüense y una mexicana. 


¿Ustedes pasaron por la frontera norte?

NF: Sí. Irving no pudo pasar, pero yo sí. Del lado mexicano marchamos con las chicas; del lado de EUA marcharon personas LGBTI, muchas de ellas dreamers. Las chicas se entregaron, las detuvieron y mandaron a una hielera por un día. Luego las enviaron en un autobús muy frío, encadenadas de manos, estómago y pies. Llevaron al grupo a la Cibola County Detention Facility, hora y media al norte de Albuquerque, Nuevo México. Después las dividieron. A las trans las dejaron en Cibola. A los gays los mandaron a Otero County Processing Center, a media hora de El Paso. 

Con las chicas podías sentarte y platicar en la cafetería. Las vestían de azul. Si habían sido deportadas, era anaranjado; si no, era azul. Si entras, pides asilo político, el gobierno te deporta y vuelves a entrar, se llama reentry, es un crimen federal para EUA y te visten de anaranjado.


Como criminales.

NF:  Con uno de los chicos convivimos en San Pedro Sula y nos cuenta cosas horribles. Estaban tras un vidrio y hablaban por un hoyito lleno de saliva y asqueroso. Estaban deprimidos y abandonados legalmente; a los abogados les interesaba más representar a las trans porque son más llamativas, sienten que tienen más argumentos legales. A muchos chicos los mandaron a un centro de detención donde eran identificados como gays y los discriminaban. 

Quedan solo dos detenidos. Cinco se autodeportaron y dos siguen luchando por su caso. Uno fue trasladado a un centro de detención en Nueva York y tenemos mucha esperanza de que ganará su caso.


¿Es chico gay o chica trans?

NF: Es gay, pero en realidad es trans. Se unió a nuestra caravana en Nogales, una hora antes de cruzar. No ha podido explorar su identidad porque siempre ha estado solo, migrando, en el tren. Tiene menos de 21 años y califica para una ley de Nueva York que te deja salir bajo palabra con un grillete en el pie. Creemos que va a salir en libertad. El otro chico es el guerrero de esta caravana porque sigue en Otero en condiciones inhumanas y no se da por vencido. Es hondureño. Es de la Satélite. Mataron a su hermano y él seguía. Ya estuvo detenido antes en EUA un año. 


Y aun así volvió a migrar.

NF: En su última corte, el 22 de enero, le dirán si tiene representación legal. Le conseguimos representación legal, pero con Trump es muy difícil.


¿Todas las chicas trans lograron asilo?

IM: Todas lo obtuvieron. Una trans, pareja de un gay, necesitaba operación de estómago y pecho porque se le escurría el aceite, ya que la golpearon cuando cruzó a México para pedir refugio. Por desesperación o por medicamentos firmó su deportación y su pareja también lo hizo. Todas las trans ya están en libertad bajo palabra, sin grilletes, excepto una.  

NF: Ella no sabía que no era menor de edad y al llegar allá vieron que tenía 19 años, pero la dejaron salir.


¿Sigue el proceso legal? Esto fue en el primer año. 

IM: La presentación fue el 10 de agosto de 2017.


La lucha continúa.

NF: La lucha no acaba. Hay activistas en San Pedro Sula, Tegucigalpa, una chica de Izabal que se quiere ir, activistas que corren peligro o les cuesta conseguir hormonas. En México, muchos no quieren ir a EUA. Las trans no tienen el sueño americano, solo quieren un lugar seguro. Asistimos a muchas chicas con abogados, defensores de derechos humanos que las encuentran en la frontera y viajan con ellas a Ciudad de México.

Las migrantes trans no tienen el sueño americano.
Solo quieren un lugar seguro donde vivir.

IM: En casi todas las caravanas, los retenes se llevan una o dos personas. Los organizadores no saben cuándo hay redada. Hay muy poco acompañamiento o no se conoce la realidad del sur. ¿Cómo beneficiar a los migrantes sin conocer las rutas? 

NF:  En México, extranjeros que nunca han migrado controlan las políticas y muchos centroamericanos podrían hacerlo. Que den el liderazgo a centroamericanos que no quieren irse a EUA porque entienden esa experiencia. Muchas trans preparadas e inteligentes pueden liderar las organizaciones.

IM: Instituciones religiosas lideran los albergues. Gente blanca de EUA y Europa hace estudios de migrantes, capitaliza su sufrimiento, dirige albergues e instituciones de migración y desplaza a los mexicanos; sus allegados y las instituciones religiosas tienen los mejores salarios y los mexicanos reciben el mínimo. ¿Cómo empoderar a centroamericanos si desplazan al mexicano?


¿Ustedes no tienen miedo? Porque sus opiniones son fuertes. Al gobierno mexicano y al estadounidense no les gustan ese tipo de opiniones. 

NF: Ni les interesan. Crecí en la frontera norte, vivía en México y todos los días iba a la escuela en EUA, viendo migrantes y familias correteadas por todos lados. En 1997, el asesinato de Ezequiel Hernández a un metro de la frontera México-EUA cambió la conciencia de mi pueblo. Por eso está contra la militarización. 


¿Qué pueblo es?

NF: Ojinaga, Chihuahua, el único lugar donde no hay muro fronterizo en Texas. El muro comienza en el golfo de México y pasa por "the valley", en McAllen, Texas. En el Big Ben, el muro para y vuelve a surgir en Arizona. Vuelve en El Paso, Texas, pero hay un territorio muy grande donde no hay muro fronterizo. Por la muerte de Ezequiel Hernández, mucha gente que no es política no dejó que lo construyeran.


Si no lo experimentas, es muy difícil. Trabajas en ONG y duermes tranquila, no albergas en casa a migrantes ni les das comida. Mi casa alberga trans porque no hay donde más quedarse. Quiero investigar y regresar algo tangible a quienes me dan información. Irving y yo les decimos a los de derechos humanos que monitoreen a la gente, la conecten con conocidos, pero no se hace porque en la escuela solo enseñan a agarrar información etnográfica, regresar al campus, leer y escribir.


Y terminó todo. Lo presenta y nada más.

NF: Y ya. Queremos un método de investigación diferente.


IM:  A veces damos promesas y al traer a las chicas no les dan la atención prometida. Vivimos improvisando. Hay que acompañar, crear un lugar adonde llegar, que les dé trabajo, donde convivan. Eso no existe en Ciudad de México. Y luego se vuelven más vulnerables, se contagian más enfermedades.


Los migrantes LGBTI necesitan acompañamiento, un lugar
adonde llegar y que les dé trabajo.


NF: Duermen en la calle. Hay trans que me dicen "cuando llegue a Ciudad de México me pasas el número del albergue trans", pero eso no existe, es una gran mentira.


Les venden esa esperanza.

NF: Lo del albergue es una falacia migratoria en México, más que todo contra centroamericanos. Sederec, Comar y todas las instituciones preguntan si te quedas o sigues camino. Si te quedas, te consiguen refugio. Si no te quedas, te albergan dos o tres días. Pero muchos no saben si quedarse o no porque improvisan. 


IM: Ahí entran los reportes falsos. En sus reportes dicen: "Encontramos a tantas personas que piden asilo político, refugio en México". Inflan los números para quedar mejor con EUA y no dan refugio. Si te quedas en México, te lavan el cerebro para dejarte bloqueado en el estado fronterizo de seis meses a año y medio y no tienes dinero ni trabajo, vives de la caridad.

NF: Muchas chicas trans llegan a Tenosique, Tabasco, pero es un espacio que ha cambiado muchísimo.



¿Cómo es ahora Tenosique?


NF: Antes en Tenosique los agentes de migración cazaban en las zonas fronterizas. Ahora corretean a migrantes en el centro del pueblo, en público.


¿Dentro de México?

NF: Los detienen en el centro de Tenosique, adonde muchos llegan a empezar su proceso de refugio y salen a trabajar de noche, les dan constancia para estar legalmente en Tabasco. Muchas no salen con eso porque tienen miedo de perderlo.


IM: Los agentes de migración muchas veces las detienen, se los quitan y las deportan. 


NF:  Migración patrulla el pueblo los viernes porque al detener a una trans ese día sale hasta el lunes. Así suben las detenciones. Aunque la persona esté en trámites con la Comar y no pueden detenerla, vuelven a contarla como nueva migrante detenida. 



Por eso se inflan los números.

NF:  Agarraron a una trans de Honduras un viernes y pasó sábado, domingo y lunes hasta que los abogados la sacaron, y ella decía "pero estoy en proceso, tú me viste". Ellas firman todos los lunes. Conocen qué migrantes han estado ahí y quiénes no y aun así los detienen.

IM: Van a cazar migrantes porque su bono se multiplica y tendrán más dinero.



Ni niños ni jóvenes ni trans ni madres embarazadas. La migración es dura.

NF:  A una hondureña de Choloma la apuñalaron la noche que llegó a Tenosique. La jueza le dijo "¿de qué te quejas si ayer vino una menor violada cinco veces?”. Estuvo seis meses en Tenosique por su visa humanitaria y no le dieron nada. En Ciudad de México se la dieron en dos semanas. 


IM: Los refugios controlan la migración porque, si cometes una falta, pueden correrte y parar tu asilo, los abogados ya no te representan. ¿Por qué un albergue castiga a una persona con su proceso? Eso no debe suceder.


Un objetivo de la caravana es lograr una casa de migrantes para la comunidad LGBTI. ¿Es un sueño de ambos?


NF: Claro, crear un espacio en Ciudad de México porque ahí se mezclan los corredores del Ceibo, Corozal, La Mesilla, Tapachulas y Tecún Umán. 


El sueño de Irving y Nakay es establecer una
casa del migrante en Ciudad de México.

NF:  Por el norte te vas por San Luis Potosí, Monterrey y cruzas Texas; por el otro lado, por Sinaloa, Baja California, Querétaro, Jalisco, California; la mayoría se va por Tijuana porque California es el estado más pro migrante. 

IM: Las comunidades se pasan información, crean pasos ciegos por selva, bosques y reservas. No es posible ir por carretera. En la selva, sin conocer la ruta, no saben por dónde salir, qué atravesar ni qué peligros o enfermedades hay, puede no haber agua. Es imposible hacer un estudio de todos los que han muerto transitando por México.

NF:  En el desierto, en la frontera norte de Sonora a Arizona, varias organizaciones les dejan agua. En el desierto ves si alguien está muerto o deshidratado y le ayudas, en la selva no. Nadie monitorea lo que sucede ahí. 


¿De qué selva me hablan?

IM: De la selva Lacandona, en Chiapas, el suroeste mexicano y los demás estados fronterizos con  Tabasco, Campeche y Quintana Roo. La Lacandona continúa por la Sierra Madre oriental y occidental. La gente entra en esas montañas y sale por la selva.

NF: Queremos un dron para saber qué pasa en lugares por donde cruzan, donde antropólogos y periodistas no se meten. Queremos dar refugio y empleo a las trans.


Quieren dejarlo, hacer otras cosas.

NF: Pero a veces no se puede porque es lo único en que las contratan.


Autoempleo...

NF: Si abrimos la casa de migrantes, trabajarán de secretarias, directora de comunicaciones, directora de la casa. No lo haremos nosotras, sino ellas. 


IM: En la caravana había roles definidos. Unos hacían comunicación interna y externa; otros, gestión de cuentas; otros, administración; otros, contactos. Tuvo éxito porque lo tomaron en sus manos, se empoderaron y lo transmiten a otras personas.

miércoles, 3 de enero de 2018

Honduras: las 280 muertes de la transexual Vicky Hernández



En Honduras, cuando eres una persona LGBTI, el riesgo de que mueras es uno de los más altos del mundo 

Si eres LGBTI y te asesinan, es posible que tu crimen nunca se esclarezca por la elevada impunidad que existe en el país 

El 78% de los casos LGBTI en el territorio hondureño siguen impunes. Solo el 22% ha sido judicializado y, de estos, no todos han obtenido sentencias condenatorias 


Vicky Hernández Castillo, llamada al nacer
Johnny Hernández (1983-2009).


Su asesinato fue horroroso e irracional, cometido con una aversión que cuesta describir. 
Era la noche del 28 de junio de 2009, fecha del golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya, y Vicky Hernández Castillo —llamada al nacer Johnny Emilson Hernández— salió a la calle a ejercer el comercio sexual sin saber del toque de queda impuesto por el gobierno de facto de Roberto Micheletti. 
Vicky, sampedrana, 26 años, tenía enemigos que acechaban en las sombras. La vida de las trabajadoras del sexo está en peligro constante, pero el riesgo se multiplica cuando se trata de una persona transexual. 
Con su asesinato comenzó una seguidilla de 279 muertes violentas desde 2009 hasta diciembre de 2017, según el Observatorio de Muertes Violentas de las Personas LGBTI de la asociación lésbica Cattrachas. 
En ocho años, sólo 60 casos se judicializaron y menos de la mitad de ellos tienen sentencia condenatoria. Todo lo demás está impune. 
Desde 2008 a la fecha se judicializaron 41 casos y se lograron 22 sentencias condenatorias, indica el Ministerio Público en un documento oficial. 
En otros documentos públicos, el Poder Judicial señala que se han otorgado sentencias condenatorias a 24 personas y se han dado sentencias absolutorias a seis. 
Imposible saber cuántas veces Vicky se las arregló para escapar de la muerte: su existencia era, quizá, una ruleta rusa. Pero el 28 de junio se le acabó la suerte. Al día siguiente, la encontraron sin vida entre los barrios Santa Anita y Concepción, a una cuadra del antiguo local de la Comunidad Gay Sampedrana para la Salud Integral. 
El asesinato de Vicky es importante por varias razones: ocurrió en un ambiente político tempestuoso, la víctima era transexual, lo cometieron con ensañamiento, fue una ejecución extrajudicial y permanece impune. 
Los prejuicios en su caso rozan lo descabellado. Las autoridades forenses se negaron a practicarle la autopsia a Vicky “con la excusa de que era VIH positiva” y “no quisieron emprender ninguna diligencia investigativa por considerar que la víctima era una persona ‘diferente’ y sin derechos, lo que constituye una discriminación en razón de sus preferencias sexuales”, según una petición presentada el 23 de diciembre de 2012 por organizaciones hondureñas y extranjeras como Cattrachas y Robert F. Kennedy Human Rights. 
Las autoridades hondureñas argumentaron después que sí le habían hecho la autopsia a Vicky, pero nunca se encontraron registros oficiales del procedimiento forense. Lo que sí se sabe es que murió de varios balazos. 
El crimen sin resolver de Vicky es uno de miles de ejemplos de cómo la impunidad se ha vuelto un cáncer del sistema investigativo y judicial en Honduras que perjudica particularmente la forma de aplicar justicia en los casos LGBTI. “Usted no tiene idea de lo que es la impunidad. La impunidad no solo es que no investiguen, sino que, cuando investigan, investigan con prejuicios, homofobia o lesbofobia”, dice al respecto Indyra Mendoza, coordinadora de Cattrachas. Mientras tanto, la justicia hondureña no ha capturado y mucho menos judicializado a los asesinos de Vicky. El Estado hondureño “es responsable por el retardo injustificado en la investigación del asesinato de Vicky”, asegura la petición presentada a la CIDH en 2012 y alega además que hay “discriminación en el acceso a la justicia” debido a la identidad de género de la víctima. 



Entendiendo la impunidad 


La impunidad es mayor en los asesinatos de personas
LGBTI porque no son prioridad para el Estado.

Para entender mejor el caso de Vicky, debemos ahondar en el significado de la palabra “impunidad”. 
La impunidad y la corrupción son fenómenos que están directamente relacionados, al grado de que muchos creen que son un solo fenómeno, señala Leticia Salomón, reconocida investigadora hondureña. 
Hay tanta impunidad que la ciudadanía deja de denunciar los delitos porque sabe que jamás los resolverán, agrega Salomón, lo que dice mucho de la dimensión del fenómeno delincuencial y de la debilidad institucional de policías, fiscales y jueces para capturar a los implicados y aplicar sanciones. 
Aunque una persona LGBTI puede ser víctima de la delincuencia común, en gran cantidad de casos puede ser que la violación de los derechos humanos se haga pasar por un acto delictivo común. 
“La impunidad se acentúa en los asesinatos de personas LGBTI porque no son prioridad para el Estado, el Gobierno y las instituciones, ya que no tienen apellidos de las familias de mayor poder político y económico de Honduras y porque falta mayor demanda social de que a estos casos se les haga justicia”, opina Luis Velásquez, sociólogo del Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico. 
Vicky era, como muchas de las víctimas LGBTI, de orígenes humildes: procedía de los barrios más desfavorecidos de San Pedro Sula y trabajaba para sostener a su familia, en especial a su sobrinita. Vivía con su madre y su hermana y siempre fue una luchadora incansable. Después de su muerte fue velada en la organización Colectivo Color Rosa. 
Un factor importantísimo que permite entender cómo se diferencia el crimen común del crimen LGBTI, como en el caso de Vicky, es según el sociólogo Luis Velásquez que, “al ser catalogados como una población que ‘vale menos’, no hay una demanda generalizada, por lo que los casos de homicidios producto de crímenes de odio no se resuelven”. 
El análisis de Velásquez aporta dos visiones del crimen contra la población LGBTI: primero, la mayoría de las víctimas son de escasos ingresos; segundo, son personas que sufren prejuicios y rechazo constante por su identidad de género, en el caso de personas transexuales, y por su orientación sexual, en el de gays, bisexuales y lesbianas. 
La pobreza y las preferencias sexuales fuera de la norma social aceptada son dos factores decisivos para explicar por qué, en los últimos ocho años, la cantidad de muertes violentas LGBTI se ha disparado a alturas inconcebibles. 
La sociedad hondureña es patriarcal, lo que influye en el desprecio con que algunos sectores sociales ven a las personas LGBTI. En un entorno patriarcal, el repudio a estos grupos crea un ambiente ideal para multiplicar los crímenes contra este grupo poblacional. 



Política y crimen 
En los últimos ocho años, la violencia contra las personas LGBTI parece haberse vuelto más clasista y, consecuentemente, política. Casi todas las víctimas pertenecientes a estos grupos son pobres y por eso no reciben el buen trato que se da a las clases altas hondureñas. Como no tienen dinero, es más fácil matarlas con la seguridad de que nadie se encargará de castigar a los hechores. 
Los sectores se enfrentaron en 2009, explica Erick Martínez, defensor del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh), al referirse a la creciente participación política de los grupos LGBTI debido a la violencia estatal y delictiva. “Una manifestación del golpe de Estado fueron las personas de la comunidad LGTBI protestando. Eso causó visibilidad”. 
Durante el régimen michelettista, el pueblo empezó a enterarse de la existencia de los grupos LGBTI. Se abrieron “brechas para que los grupos del crimen organizado, pandillas y otros controlados por grupos de poder empezaran a hacer asesinatos selectivos porque la comunidad en aquel momento se empoderó y visibilizó”, indica Martínez. A mayor visibilidad, más peligro e impunidad. 
“Un asesino en Honduras tiene 96% de posibilidades de que el sistema no lo atrape”, dice Ramón Barrios, abogado y catedrático universitario, y ahonda en las causas de las altas cifras de impunidad en Honduras: “Es un gran negocio ser sicario en Honduras; 96% de posibilidad y a la comunidad, 98%. ¿Por qué se da? En general, por la deficiente investigación en Honduras. El crimen ha desplazado a la capacidad investigativa. Además hay un sesgo. Los mismos órganos de investigación y el Estado ven a la comunidad LGBTI como una cuestión de ‘los mataron, se mueren porque se lo merecen en función de en qué andan’. Hay un prejuicio hasta religioso al decir ‘se lo merecen’, al decir que no siguen los dictados tradicionales de Dios”. 
Estas ideas de Barrios coinciden con lo que apunta el sociólogo Luis Velásquez: el rechazo a las preferencias sexuales fuera de la norma es una de las causas principales de los crímenes LGBTI. 
El rechazo se convierte en odio. Se dice que tendemos a rechazar lo que no entendemos. Esa es una de las raíces de los prejuicios, en especial de los peligrosos prejuicios contra la comunidad LGBTI. Una frase del investigador Javier Acevedo resume esta actitud: “Están en esa categoría de indeseables. Son ciudadanos de tercera clase”. 



Matar por odio 


El asesinato de la transexual Vicky Hernández
sigue esperando justicia.

Mientras la familia de Vicky está esperando justicia, una de sus sobrinas, quien es transexual y trabajadora comercial del sexo, nos dice que la recuerda muy poco y, aunque sabe las circunstancias en que murió, dice que siente miedo, pero eso no le impide salir adelante. “A veces, los clientes no quieren pagar lo que uno vale”, se queja. 
Una de las denuncias de los grupos organizados LGBTI en Honduras es que la Iglesia fomenta con su discurso de odio el rechazo a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. 
“La Confraternidad Evangélica en Honduras se ha encargado de incitar al odio, discriminación y rechazo contra nosotras”, expresa Rihanna Ferrera, activista transexual y directora ejecutiva de la Asociación Cozumel Trans. 
Otras instituciones se han sumado al repudio y la indiferencia. Ferrera opina que, para el Poder Judicial y el Congreso Nacional, los crímenes contra la comunidad no son de interés para el país. “No hay voluntad política. La impunidad y la corrupción se ligan. Cuando asesinan a una persona LGBTI, no hay investigación y, si hay, es contra el asesinado y no contra el hechor del crimen”. 
En los últimos ocho años, aproximadamente 250 personas LGBTI han huido a otros países por la inseguridad, según Ferrera. 
“Vivimos en un Estado patriarcal hacia las mujeres transexuales y lesbianas. En la mayoría de los casos, las mujeres transexuales son asesinadas con arma de fuego y eso hace la investigación más difícil y, en el caso de los gays, con arma blanca. Es más fácil identificar al autor del crimen del gay porque no lo matan en las calles, lo matan en un hotel, en su casa, etcétera. Y a una transexual, en la calle y en horarios cuando ejerce el comercio sexual”. 
Rihanna ha sido testigo de los resultados nefastos del rencor injustificado contra su comunidad. En 2010, Débora Kurkova, una transexual trabajadora del sexo, fue asesinada en una gasolinera cerca del hotel Honduras Maya, en Tegucigalpa, relata Ferrera. 
Esa noche, Débora se acercó a una camioneta en la que iba un grupo de borrachos. Los hombres le dijeron algo, ella los insultó y, cuando se alejaba, le dispararon. “Me ahogo”, se quejó. Le pidieron ayuda a una patrulla, pero el policía se negó a llevarla. “A una persona de ustedes no la puedo montar”, dijo. “A saber qué enfermedades tiene”. 
“Débora murió en la calle”, cuenta Rihanna. “Hasta la fecha, su crimen no ha sido resuelto”. 
“La impunidad queda dentro de las personas trans porque son ejecutadas en las calles; la impunidad queda con las mujeres lesbianas a las que matan de 2, 3 y 4. Somos masacradas y no encuentran una relación de por qué eran lesbianas; siempre las meten allí como cualquier mujer”, indica Indyra Mendoza. 
La tasa más alta de homicidios entre mujeres transgénero de todo el hemisferio pertenece a Honduras: 9.68 asesinatos por cada millón de habitantes, según la ONG Transgender Europe. 
Más del 92% de los crímenes de odio quedan impunes debido a un marco legal discriminatorio, señala el informe de 2012 del Comisionado Nacional de Derechos Humanos de Honduras. 
Sin embargo, la Iglesia también tiene su punto de vista respecto a la violencia contra las personas LGBTI. “Yo no podría pensar que, en lo que ocurre en términos de crímenes de odio, todo está vinculado con eso. Lamentablemente han querido atribuirle al discurso de la Iglesia lo que pasa, lo que experimenta, pero no necesariamente es eso”, alega el pastor Alberto Solórzano, miembro de la Comisión Especial para la Depuración de la Policía Nacional de Honduras. 
Solórzano no cree que todos estos crímenes sean de odio; opina que se deben, en ocasiones, a “situaciones que ellos viven”. Está seguro de que los asesinatos LGBTI no son causados por al discurso religioso: los pastores, agrega, no le dicen a nadie “mate a una persona homosexual”. Solórzano le da vuelta al razonamiento de los grupos LGBTI y muestra a la Iglesia como una especie de víctima. Desde su punto de vista, ellos ven a la Iglesia “como un estorbo, un enemigo”, y la culpan de “todos sus padecimientos, todos sus males”. 



Buscando soluciones 
Ha habido intentos institucionales de luchar contra la impunidad en los crímenes LGBTI en Honduras. Algunas de esas tentativas son promovidas desde el extranjero. 
En el 2010, el Examen Periódico Universal hizo 129 recomendaciones al Estado hondureño, entre ellas, la creación de la unidad especializada para investigar las muertes violentas de personas LGBTI y realizar una reforma en el Artículo 321 del Código Penal de Honduras que garantizara la protección legal contra la discriminación basada en la orientación sexual e identidad de género. En la actual modificación a este código, lo quitaron. 
En 2011, el expresidente Barack Obama hizo un llamado al Gobierno de Honduras para “investigar estos asesinatos y hacer responsables a los perpetradores”. La embajada de EUA en Honduras trabajó de cerca con el Gobierno -en ese entonces, la administración del expresidente Porfirio Lobo- para establecer una unidad de víctimas especiales que investigara y llevara a juicio los crímenes de odio contra las personas LGBTI. Las autoridades estadounidenses consiguieron que un fiscal y un detective experto viajaran a Honduras para ayudar a establecer la unidad en el Ministerio Público. 
El Gobierno de Obama trajo expertos para investigar las muertes contra la población LGBTI. Capacitó a hondureños, fiscales, policías de investigación y estuvo funcionando más o menos bien en Tegucigalpa. 
Se creó la mesa de acceso a la justicia LGBTI y después trasladaron la Unidad de Crímenes de Alto Impacto y la mesa a San Pedro Sula. En la zona norte funcionó muchísimo mejor que en Tegucigalpa por el trabajo de la exfiscal Norma Sobeida Narváez, quien fue separada de la institución en 2014. 
La mayor parte de los requerimientos fiscales y casos judicializados de todo Honduras eran de San Pedro Sula. “Ella [Narváez] fue la diferencia; la echaron y se acabó. Por eso hay un montón de casos judicializados”, dice Indyra Mendoza. 
La mayor prioridad de la Unidad de Muertes de Alto Impacto eran las muertes LGBTI y de funcionarios públicos, fiscales o jueces, relata la exfiscal Narváez. 
“Costó que se adaptaran los agentes porque nuestra sociedad es totalmente machista”, dice Narváez. “La comunidad sentía recelo, pero vieron que los agentes no los discriminaban ni maltrataban, no los agredían como otros policías y los trataban con respeto. Entonces se abrieron y les dieron acceso”. 
Narváez y sus cinco agentes recibieron capacitación en El Salvador y ella en Roswell, Estados Unidos. No se hacían algunas investigaciones porque faltaban recursos y la embajada apoyaba con viáticos y un vehículo. 
La unidad tuvo dificultades al tomar casos abandonados porque era muy difícil hallar pruebas. “Antes no cuidaban la escena, se perdían elementos y ya no se ubicaba a los testigos”, agrega. En los casos recientes, según la exfiscal, el problema más grande para resolverlos es la falta de “interés del fiscal y los agentes”. 
En el caso de Vicky, dos de las testigos de su asesinato están muertas y el Estado tendrá que dar muy pronto una respuesta a la CIDH. 



Actualmente en el Ministerio Público, varias fiscalías pueden ver casos de alto impacto. En 2017, el presupuesto general de la institución fue de 1,745,475,158 lempiras. La Fiscalía Especial de Delitos contra la Vida tiene a su cargo la Unidad de Muertes de Personas Pertenecientes a Grupos Vulnerables encargada de atender actualmente los homicidios de personas LGBTI. El presupuesto de esta última en 2017 fue de 25,502,261 lempiras y tiene, en la zona central, dos fiscales y, en la noroccidental, la misma cantidad de servidores públicos. Los operadores de justicia tienen a la orden investigadores de la ATIC y la DPI. 
Una de las críticas al sistema es que la carga laboral de un fiscal puede ser tan alta que las investigaciones no avancen ni se judicialicen los casos. También se le abona la falta de recursos económicos y técnicos. En 2017 han matado a 33 personas LGBTI en Honduras. Las últimas cuatro muertes ocurrieron en el departamento de Cortés. En Puerto Cortés, fueron asesinados dos gays y una transexual. El otro caso se dio en San Manuel, donde otra transexual fue ultimada por un supuesto cliente. En coordinación con la mesa de acceso a la justicia de San Pedro Sula y la unidad especial del Ministerio Público se han logrado judicializar siete de estos 33 casos. 
Durante la última campaña electoral hondureña, los discursos de odio contra los grupos lésbicos gays se intensificaron. “Reconocemos la importancia de realizar una investigación exhaustiva para evitar que estos crímenes queden impunes”, dijo en un comunicado la Secretaría de Derechos Humanos, Justicia, Gobernación y Descentralización de Honduras. 
Uno de esos casos que aguardan solución es el de Vicky Hernández Castillo. Han pasado más de ocho años desde su asesinato, pero hay personas que se han prohibido olvidarla, como las que presentaron a favor de ella una petición para la CIDH exigiendo que el Estado de Honduras responda por el crimen. 
No solo se trata de Vicky. Como ella, otras 257 víctimas LGBTI siguen esperando justicia, ya que sólo 24 casos han sido condenados, según información del Poder Judicial.